lunes, 18 de septiembre de 2017

MÁS PRODUCTIVIDAD PERO MENOS CAPACIDAD SALARIAL

Los salarios siguen perdiendo capacidad adquisitiva en tanto que la productividad sigue aumentando. Esta es la conclusión a la que llega la secretaria de Acción Sindical de Comisiones Obreras (CC.OO.), Mercedes González, tras analizar los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) del pasado mes de agosto. Una interpretación de los mismos confirmaría la consolidación de un modelo social precarizado y de empeoramiento de las condiciones de vida que, de hecho, supone un empobrecimiento progresivo de la sociedad.

Los registros avalan estas apreciaciones del sindicato. En julio pasado, fueron firmados un millón novecientos veintiocho mil ochocientos cuarenta contratos, de los que un millón setecientos setenta y seis mil ochocientos cuarenta y dos son temporales, es decir, el 92,1 % del total. La temporalidad, pues, característica predominante que acentúa la precariedad. La escala de la contratación temporal es significativa: el 26 % tiene una duración de una semana o inferior; el 14 % tiene una duración superior a la semana y hasta un mes; entre uno y tres meses, el 17 %; una duración que supera los tres meses, el 8 %; y el 35 % tiene una duración indeterminada. La situación, según CC.OO., no ha mejorado con respecto al mismo mes de 2016, cuando el 92,4 % de los contratos fueron temporales.

Empieza a verse seriamente cuestionada, entonces, la recuperación en el empleo de la que habla el Gobierno, algunos de cuyos miembros han llegado a hablar sin ambages del aumento de salarios, coincidiendo con las apreciaciones de algunos destacados empresarios. Ello, por decirlo de una manera simplista, favorecería obtener ganancias de poder adquisitivo. Claro que el ministro de Economía, Luis de Guindos, se apresuró a puntualizar y puso el freno: cuidado, porque si se da por buena la recuperación, es importante mantener la inflación contenida con tal de que el país no entre nuevamente en una fase de pérdida de competitividad. El propio ministro no tiene dobleces a la hora de mostrarse partidario de la contención de los salarios.

Veremos cómo evoluciona en otoño la negociación con los agentes sociales, sobre todo en el sector público. Los sindicatos defenderán un clásico: si hay riqueza, que el reparto llegue al conjunto de la sociedad. Que los salarios se sitúen por encima del IPC, gran objetivo. No será fácil pero acaso es la única prueba de que los trabajadores noten en sus salarios y los desempleados en el mercado laboral la bonanza de esa recuperación económica, como quedó de manifiesto con las estadísticas del pasado mes de agosto. Sin olvidar, por cierto, que esa precarización predominante en la contratación comporta altos grados de desprotección.

Mercedes González, en ese sentido, ha sido contundente: además de empleo de calidad, es indispensable la seguridad de una renta mínima garantizada para dar cobertura a las personas que la necesiten. “Más allá de los discursos -dijo la sindicalista- el Gobierno debe atender las necesidades de la ciudadanía y demostrar su compromiso con el país”.

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