martes, 24 de abril de 2018

CONFERENCIA DE MUNICIPIOS TURÍSTICOS


“Seguimos pensando que estamos huérfanos de una política turística clara, de un modelo que refleje el liderazgo que Canarias tiene en este sector y por eso creemos que debemos sentar las bases que nos sirvan para no perder esa pujanza y garantizar el desarrollo”, ha dicho el alcalde de San Bartolomé de Tirajana y vicepresidente de las Asociación de Municipios Turísticos de Canarias (AMTC), Marco Aurelio Pérez.
Por tales razones, la junta directiva de esta incipiente organización ha puesto en marcha la primera conferencia de estos municipios que ya tiene fechas: los próximos 15 y 16 de junio, en Adeje. Precisamente, su alcalde, José Miguel Rodríguez Fraga, a la sazón, presidente de la Asociación, ha revelado las intenciones: “Establecer un espacio de diálogo e intercambio que sirva para abrir nuevos caminos que nos lleven a la definición de un rumbo y de un modelo turístico para Canarias”.
La idea es contar con la presencia de técnicos, trabajadores, representantes de organizaciones empresariales y sindicales así como de organismos internacionales y universidades, entre los que se encuentran la Organización Mundial de Turismo, el Instituto de Turismo Responsable y el Instituto Tecnológico Hotelero.
En la ponencia marco que los asistentes debatirán se incluyen planteamientos relativos a planificación, digitalización, formación y empleo, crecimiento sostenible y nuevo modelo.
La iniciativa es interesante. El turismo precisa de un tratamiento cada vez más riguroso. El principal sostén de la economía productiva tiene que evolucionar conforme a las tendencias en el negocio, caracterizadas muchas de ellas por el imparable avance de las nuevas tecnologías. Hay que cualificar e innovar el producto para dar respuesta a las exigencias de los turistas. Y hay que pensar en fórmulas imaginativas de promoción de los destinos.
Deberían aprovechar la convocatoria para tratar a fondo el Estatuto de los Municipios Turísticos de Canarias, algo de lo que se viene hablando desde 1995 pero que no termina de cuajar. Hay diferencias que limar (principalmente las relativas a la definición y consideración turística) y hay criterios que deben ser contratados para acercar posiciones, precisamente en las coordenadas que alumbraron algunas diferencias con las administraciones públicas supramunicipales en la pasada edición de FITUR (Madrid).


lunes, 23 de abril de 2018

DESCONEXIÓN DIGITAL

Se está reformando en el Congreso la Ley Orgánica de Protección de Datos. Es un asunto bastante serio, en plena era digital, cuando están abiertas las opciones de incorporar derechos y libertades y cuando se van sucediendo algunas noticias inquietantes sobre espionaje, fugas o manipulación de datos. Y como la brecha digital no termina de cerrarse, habrá que poner la debida atención. Estamos, sencillamente, ante un hecho tan relevante como la protección de la privacidad, en nivel similar al que mereció la de los consumidores el siglo pasado. Esta protección, a raíz de tales sucesos, se ha convertido aún más exigente en el caso de los datos personales en redes sociales que, por ejemplo, han aportado los menores de edad o han podido compartir durante esta minoría.
Se habla, por ejemplo, de desconexión digital que tiene mucho que ver con el orden laboral. ¿En qué consiste? Para decirlo con lenguaje cercano, sería algo así como como poder desvincularse de las responsabilidades hasta el día siguiente una vez acabada la jornada laboral. Los socialistas, que tomaron la iniciativa para enmendar el texto legal, pretenden que el derecho a desconectar y no contestar comunicaciones del trabajo fuera del horario laboral. se consolide como un derecho de los empleados. Quieren, en definitiva, que la garantía de los derechos digitales quede fijada en el articulado de la citada Ley para ampliar a la red la exigencia de derechos y libertades que se consignan en la Constitución y los tratados internacionales.
Claro que el asunto nos lleva al planteamiento del derecho de acceso universal a Internet, inexistente o limitado en algunos países por razones ideológicas o políticas. Hay que vincularlo a la brecha digital que no es fácil se reducir y sellar. En nuestro país se viene dando no solo de forma intergeneracional sino también entre hombres y mujeres y entre usuarios de ámbitos rurales. En ese sentido, sería muy deseable que la reforma abogara por una red neutra, que garantice la seguridad de las comunicaciones y no discrimine.
Esto último se nos antoja fundamental para garantizar la libertad de expresión, la veracidad informativa y el derecho al honor y a la propia imagen. Hay territorios en los que resulta fácil colisionar. Y donde se confunden los conceptos. Las redes son un espacio de libertad, de acuerdo; pero no todo vale o no debe valer. Personalidades de la cultura y de la comunicacón vienen alertando de los peligros que suponen, con finalidades perversas, tanto la proliferación de falacias como de insultos en medio de un extendido clima de impunidad. Insulta, que no pasa nada. O todo lo más, que te bloqueen.
Una última referencia: el derecho al olvido. Se acepta que, en la era digital, es una de las garantías que debe estar cubierta. Consistiría en ejercer la opción de poder borrar los datos personales y toda huella digital que pueda ser perjudicial para un usuario en su ámbito personal o profesional.
En fin, que la reforma de la Ley Orgánica de Protección de Datos llega en unos momentos de notable controversia y de incesante desarrollo tecnológico. La garantía de los derechos digitales es la gran aspiración. Indispensable tener visión de futuro y verdadera vocación ética para favorecer la convivencia. Veamos en qué queda.

sábado, 21 de abril de 2018

¡QUÉ JUGO EL DE AQUELLOS BEATLES!

Se dirá que ya está todo manifestado sobre The Beatles. Pero al profesor Nicolás González Lemus aún se le ocurre esta frase: “El mundo cambió y creció con The Beatles”. Y todo vuelve a tener sentido otra vez, como aquellas guitarras de Harrison y McCartney interpretando “Roll over Beethoven”, y George cantando los versos que había escrito unos años antes el gran Chuck Berry.
Entonces es cuando contrastamos, por enésima vez, la capacidad inagotable del cuarteto de Liverpool. ¡Qué jugo el de aquellos Beatles! Aún lo sorbemos. Ahora con una iniciativa titulada Los Beatles en Tenerife (55 Aniversario), organizada por el Ayuntamiento de La Orotava y promovida, como las anteriores, por el propio González Lemus a quien le debemos que aquella visita, aquella breve estancia vacacional en la isla camino del éxito, no pase inadvertida, como ha ocurrido con tantas otras cosas. No estuvo John Lennon, ya saben: el se lo perdió. Prefirió Torremolinos, mientras sus compañeros, junto a Klaus Woormann (que les había brindado su chalet de La Montañeta,  sin luz, ni agua ni teléfono), disfrutaban con el descapotable de Miguel Gómez, palpaban el tipismo insular y apreciaban la hospitalidad de la gente en tanto la apertura al turismo era ya, mediados los sesenta, un fenómeno imparable.
Aunque su huella también se aprecia en la exposición abierta en la Casa de la Cultura San Agustín, de La Orotava, abierta por el alcalde, Francisco Linares, y presentada por el profesor José Javier Hernández García, otro 'beatlemaníaco'. Se trata de una colección de paneles, fotografías, vinilos, cuadros, objetos, libros y dibujos originales, como los carboncillos de Merene Melián. Aparece, en las muy bien aprovechadas vitrinas, un tomavistas super 8 milímetros, una magnetófono de tambores pequeños y hasta un 'pick-up', un picú, con el que alguien amenizó los populares guateques caseros de la época que tuvieron su particular versión local en la desaparecida emisora La Voz del Valle o con Los rayos verdes, memorable conjunto villero.
Calvos, canosos, barbados, barriguitas, friolentos, nostálgicos, bien conservados y no tanto, los que descubrieron al grupo al cabo de los años... allí estábamos, citados de nuevo con su magia, con su arte, glosado por el profesor José Javier Hernández García quien nos recordó, claro que sí, que los campos de fresa son eternos, “Strawberry fields forever”. Desempolvó Hernández imágenes para afirmar que “aquella música incidió en nuestras vidas y marcó la existencia de muchos jóvenes de la década de los sesenta”. Pero, sobre todo, para condensar la dimensión social del fenómeno 'beat': “Llegaron a ser señalados como la encarnación de los ideales progresistas, y en verdad que su influencia se extendió por las más importantes revoluciones sociales y culturales de la década de 1960”.
El análisis de José Javier Hernández se ocupó también de la evolución de la música y del estilo del grupo, a medida que su éxito, en Europa, en Estados Unidos y en todo el mundo, avanzaba sin cesar: “...su alcance temático estuvo en plena expansión, englobando otro tipo de preocupaciones en sus canciones. Y a medida que sus letras se hicieron más ingeniosas y complejas, los grandes seguidores comenzaron a a estudiarlas concienzudamente para encontrar sus verdadero significado y trasfondo”.
Completamente de acuerdo en que aquellos músicos “rompieron moldes y deshicieron estereotipos que entonces parecían inamovibles”.
Tras un breve recorrido por varios elepés de su primera etapa, terminó con una frase de su admirado Eduardo Galeano: “Los Beatles no se suicidaron”, después de que la compañía “Decca Records” les dijera que “no nos gusta su sonido.” Más o menos lo mismo que un empresario turístico afincado en el Puerto de la Cruz que no dejó tocar a aquellos greñudos en su prestigioso establecimiento cercano a San Telmo. Lo que se perdió, lo que perdimos.
¡Qué jugo el de aquellos Beatles!

viernes, 20 de abril de 2018

CONTENIDOS DE PAGO

Pagar por los contenidos o qué contenidos deben pagar, esa es la cuestión. El debate avanza sin que se vislumbre una respuesta que termine imponiéndose. Así como se acepta, cada vez más, que dejaremos de leer los periódicos de papel, con el dilema anterior las dudas se multiplican. Claro, de alguna manera va ligado al cambio de modelo de negocio, muy socorrido para dilatar las posibles soluciones. Así, mientras de ello se habla sin límites, explorando las alternativas, cada vez se hace menos menos de periodismo.
El presidente de The New York Times y ex director de la BBC, Mark Thompson, nos acerca, con su sólida experiencia y sus revelaciones, al nudo gordiano. Muy difícil de desatar, por supuesto. “La gente pagará por las noticias”, escribió en Twitter. Y explicó: “La manera más saludable de financiar el periodismo es buscar consumidores que lo paguen. Nosotros pensamos que producimos algo de calidad, por lo que habría que pagar”. O sea, que el periodismo de calidad es el núcleo, el móvil principal de la comunicación que se se avecina. Otra cosa es si ello garantiza la independencia y evita la tendenciosidad. Y si el gran público sabrá apreciar la inversión (no solo económica) que se haga en ese sentido.
Thompson está convencido: “Lo que nos distingue de otros periódicos es que hemos adoptado una posición de producir algo de valor por lo que la gente esté dispuesta a pagar. Por eso hay que tener mucho cuidado con la reducción de costes, para no socavar el valor del producto. Nuestra sala de redacción tiene casi el mismo número de personas que hace diez o veinte años, si bien muchos redactores están destinados a tareas distintas. Contamos con mil cuatrocientas”.
Con esa cantidad, cualquiera, se dirá. Así, claro que se puede o se está obligado a intentar un producto de calidad. Pero esto es costoso de asimilar. Un veterano profesional curtido en varios gabinetes, medios y agencias, también en Canarias, Carlos Ramos Aspiroz, suele poner como ejemplo que estamos en un cambio en los usos y hábitos de lectura, tal es así que se atreve a hablar de rasgo diferencial generacional: “Cuando teníamos entre veinticinco y cuarenta años, íbamos al kiosko a comprar los periódicos, especialmente los domingos. Ahora, las personas de esa edad leen sobre la marcha en sus dispositivos móviles, sin importarles apenas la fecha y la hora. Esa es su fuente informativa y, además, no la pagan en efectivo”. Mark Thompson, en la distancia, le da la razón: “El smartphone es la plataforma más importante, con diferencia. Tableta y PC, maduras, ya están en caída”.
El caso es que para acercarnos a la fórmula ideal de financiación, teniendo en cuenta que las grandes plataformas son las que, a la larga, se quedan con la mayor parte de la tarta publicitaria, las suscripciones de pago ganan peso y resultan un factor determinante. ¿Terminará siendo el modelo? Es otra pregunta esencial del debate que da pie a la disyuntiva inicial: pagar contenidos o qué contenidos deben pagar. Los grandes rotativos, hasta hace poco, ingresaban suculentas cantidades por el concepto publicitario pero ya no es así: es más, ese modelo, que dejaba importantes márgenes de beneficios, está a punto de desaparecer. Si sobrevive, es a duras penas. El presidente de The New York Times considera entonces que el riesgo de basar la estrategia en el número de usuarios únicos es grande. Y advierte: “Repartir periódicos gratis no es buen negocio. Los panfletos nunca financiaron buen periodismo”.
Es entonces cuando la afirmación de Thompson en Twitter se agiganta. Terminaremos pagando por las noticias, como ya lo hacemos por series televisivas o por emisiones musicales. El cambio de negocio, sí. “Acostumbremos a la gente al buen periodismo, lo que contribuye al modelo de pago”, asegura.

jueves, 19 de abril de 2018

UNA PLAZA QUE MEJORAR

A estas alturas ya debe estar claro que las obras de la nueva estación de guaguas se van ejecutar en una parcela distinta a la que ocupaba la antigua edificación, unos metros más allá, dando a la avenida Hermanos Fernández Perdigón y calle El Pozo, cerrada por riesgos de ruina apreciados hace años en alguna resolución judicial.
Será sustituida por otra actuación infraestructural, un dotacional en cuyo proyecto se consigna plantas subterráneas de aparcamiento que vendrán muy bien para aliviar las carencias, en otro tiempo aireadas a conveniencia política. El problema, aunque ahora no haya orquesta, subsiste.
Que sepamos, con fuentes del Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación del Puerto de la Cruz, existe un anteproyecto de estudio y viabilidad de la manzana en la parte destinada estación de guaguas y espacios libres públicos, con uso comercial, de restauración y hostelería. En principio, el aparcamiento prevé una capacidad de setecientas plazas, más lo que debe cubrir la promoción comercial que tendrá su propio aparcamiento. Se añaden dos parcelas de dotaciones públicas, una para servicios municipales y otra que se reserva también el Ayuntamiento para concertar con el Estado la nueva comisaría comarcal (Puerto Cruz-Realejos) del Cuerpo Nacional de Policía, sin que ello sea vinculante.
El anteproyecto ya fue sometido a información pública y determina la división de dos actuaciones: por un lado, la nueva estación propiamente dicha, concertada con otras administraciones públicas y la empresa de transportes TITSA; y por otro, las demás previsiones de aparcamientos, espacios libres y usos terciarios a desarrollar por concesión administrativa de proyecto, ejecución de obra, explotación de aparcamientos y usos complementarios según los planes específicos aprobados en su momento.
Por supuesto, la actuación comporta la demolición del edificio. Una de las plazas públicas resultantes, en el cambio de fisonomía, da a la calle El Pozo. Independientemente de los perfiles del proyecto definitivo, convendría insistir en la necesidad de conservar en la zona un espacio abierto para disfrute de la ciudadanía y hasta para llevar a cabo actividades de distinta naturaleza.
La plaza de la antigua estación, por acuerdo plenario, lleva el nombre de Francisco Afonso Carrillo, quien fuera alcalde y gobernador civil, fallecido en trágicas circunstancias. Viéndola todos los días, transitando en sus alrededores, se hace paradójico hablar de ella en pasado. Pero hay que hacerlo, aprovechando para introducir alguna reivindicación. Porque su actual estado deja mucho que desear: es el ejemplo vivo de la desidia, tan visible, en pleno centro de la ciudad. Es una plaza espaciosa, generosa, que ha acogido fiestas, mitines políticos, concentraciones populares y hasta mercadillos. Hubo un tiempo que dispuso de una terraza al aire libre, cerrada después de pertinaces protestas de vecinos y empresarios de los hoteles próximos. Estaba próxima a una fuente de juegos de agua que también dejó de funcionar y limitó los encantos del recinto.
Los bancos de hormigón, donde descansan transeúntes y juegan niños de distintas edades, presentan muchos desperfectos, hay un despintado bastante extendido que contrasta con los grafiti que llevan allí años y varias losetas levantadas. Las zonas ajardinadas, que no son pocas, van feneciendo poco a poco: es posible que solo vean agua cuando llueve. En los alrededores de la edificación, en zonas habilitadas, siguen aparcando vehículos. Y la envuelve la lona, claro, que sigue ahí, para incomprensión de muchos visitantes, según comentaba un habitual seguidor del blog.
Alguien dirá para qué hacer unas mejoras si la van a derribar pero el aspecto se va deteriorando progresivamente y la estampa empeora, de modo que difícilmente puede resistir mucho tiempo más. En serio, por muchas razones, desde el nombre a la visibilidad, la plaza bien merece eso que se resume en un lavado de cara.
Y porque, además, no se sabe cuánto se tardará en afrontar el proyecto. Eso es lo más incierto.

miércoles, 18 de abril de 2018

LA LONA SIGUE AHÍ

Se van a cumplir tres años de la publicación de la entrada titulada Lona para la estación en la que aludíamos a la prolongación del cierre de la estación de guaguas. Ahora que van a comenzar las obras del proyecto de nueva construcción, rescatemos algunos pasajes en tanto que la solución adoptada, en efecto, va para largo. Escribíamos:

Lo peor de la lona con la que se quiere minimizar el impacto visual y antiestético de la ya antigua estación de guaguas del Puerto de la Cruz es que parece una medida que va a prolongar la solución definitiva para la infraestructura. Y eso sí que no debería suceder: demasiado tiempo, en efecto, con una situación de abandono y de incapacidad para encontrar una alternativa a un cierre decretado por decisión judicial.


En más de una oportunidad nos hemos preguntado cómo es posible que haya afanes populares muy extendidos referidos a la construcción de un puerto (que incluso acoja a cruceros, han llegado a decir) y, en cambio, se diga muy poco o nada de una digna puerta de entrada y salida de la ciudad vía terrestre. La estación de guaguas se necesita imperiosamente: la conectividad de la ciudad mediante transporte público con zonas geográficas de la isla o con puntos neurálgicos (aeropuerto, universidad, hospitales, la capital…) ha de estar garantizada. Son los nativos y son miles de turistas los que utilizan la estación. El Puerto, por empaque y por su condición de destino turístico avanzado, merece una estación en las mejores condiciones.


Mientras tanto, tiene que conformarse con una solución provisional, habilitada en los locales de unos bloques de viviendas en la avenida Hermanos Fernández Perdigón. Hay que suponer las molestias que sufren los vecinos del lugar, entre ruidos de motores, claxons y escapes de combustibles. Y hay que consignar las incomodidades y hasta ciertos riesgos para los usuarios (es asombroso cómo los fumadores encienden cigarrillos o arrojan colillas en las aceras o sobre el pavimento donde aparcan las guaguas). Cuando llueve y cuando el calor aprieta”.


El caso es que el anuncio de la instalación de una de esas superficies de lona -se supone que pintada- que se emplea para mejorar la visualización de edificaciones en ruinas o abandonadas y a las que se suele adherir un rótulo o una inserción con información breve de lo que allí se pretende reconstruir o reponer; el caso es, decíamos, que coincidía con una discrepancia pública de miembros del gobierno local (CC+PP), a la que se sumaba el presidente del Cabildo Insular. Luego, pelillos a la mar. Y tras arduas gestiones, más la aprobación definitiva del Plan de Modernización impulsado por el Consorcio de Rehabilitación Urbanística, lograron avanzar en el expediente de modo que ya está hecha el acta de replanteo, se dota la señalética correspondiente y se inician las obras.


Desde 2009 está cerrada la estación. Para escapar, ya saben: unas dependencias en los locales bajo unos bloques de viviendas (Cruz del Pino). Insuficientes e incómodos espacios, tanto para los trabajadores como para los usuarios. Entre pesimismo, resignación y prolongaciones administrativas, instalaron una lona para cubrir o disfrazar la estampa.

Lona de marras se titulaba otra entrada, aparecida semanas después (6 de junio de 2015), de la que entresacamos algunos fragmentos para explicar mejor la iniciativa y su alcance:

El Cabildo Insular de Tenerife incluyó la actuación en un plan de embellecimiento orientado a una mejora paisajística, principalmente en aquellas zonas más transitadas y deterioradas. Es una positiva intención, aunque resulta inevitable relativizarla porque, como ya dejamos escrito (el 22 de mayo pasado), la instalación significa, en sí misma, que se demora o prolongala solución definitiva.Entonces, la lona de marras sigue generando controversias, la última durante la mismísima campaña electoral, cuando los candidatos de Coalición Canaria y Partido Popular discutieron a propósito del último (?) trámite sobre la titularidad del suelo para poder acometer el proyecto de reconstrucción. Se trata de una gran serigrafía que envuelve la edificación de la antigua e inservible, por ruinosa, estación de guaguas, cerrada desde 2010. El presupuesto de su elaboración e instalación se elevó a treinta y seis mil euros, cantidad que, presumiblemente, será ampliada como consecuencia de la necesidad de una instalación suplementaria. El tendido serigráfico está confeccionado con doscientas treinta y cinco fotografías extraídas de un concurso público convocado por ‘Turismo de Tenerife’ y la marca ‘Puerto de la Cruz Experience’.
Los responsables tienen que estar al tanto del rechazo que la lona de marras está generando entre los portuenses y en las redes sociales. Es curioso, porque quienes en principio aceptaban el mal menor (“para lo que se veía y como estaba, al menos así” (sic), han terminado viéndose desbordados por los más intransigentes (“ya está bien, eso solo sirve para camuflar las vergüenzas y la desidia” (sic), con lo que las buenas intenciones de la iniciativa saltan hechas añicos. Basta leer comentarios en ediciones digitales y redes de ciudadanía para entenderlo. Hasta los ciudadanos son quienes han aportado las fotografías, dice una de las quejas.
Total, que entre el impacto visual y la cada vez más extendida creencia de que estamos ante otro parche que anticipa una prolongación de la solución estructural para la estación de guaguas, puerta de entrada y salida al municipio, lo que se genera es un creciente malestar. El Puerto de la Cruz necesita con urgencia esa infraestructura, como necesita también una sacudida general en el mantenimiento y conservación de sus espacios públicos, de sus vías, plazas y zonas ajardinadas”.
Ahora que comienzan las obras en otra parcela cercana y contrastamos las apreciaciones escritas hace prácticamente tres años, se comprueba que no andábamos descaminados. A ver qué suerte corre -después de elecciones, claro- la nueva edificación que sustituirá a la cada vez más antigua e inútil estación de guaguas de la calle El Pozo. Cabe preguntarse hasta cuándo mantendrá la actual fisonomía y si la lona resistirá hasta entonces.

martes, 17 de abril de 2018

SINDICATOS O APÉNDICES

Discutible, muy discutible el apoyo y la participación de las centrales sindicales Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.) en la manifestación llevada a cabo en Barcelona en defensa de los líderes independentistas que están en prisión. Hasta el eterno debate del número de manifestantes ha quedado en segundo plano o importó menos: aquí lo que se discute es si el explícito respaldo de los sindicatos, en medio de las singulares circunstancias sociopolíticas que caracterizan desde hace meses la convivencia catalana -decimos bien: convivencia aún- debió de materializarse así.
Por varias razones. La primera de todas es si la convocatoria responde al sentimiento y al pluralismo de la sociedad catalana. La segunda, en buena lógica, es si las mencionadas organizaciones se identifican ahora con el nacionalismo que todo lo quiere y con la propia aspiración independentista. La tercera, como puede deducirse, es hasta dónde esa presencia activa y esa protesta por los políticos presos pone en solfa y cuestiona las decisiones de los tribunales de justicia.
Cierto que la letra y el espíritu de las centrales sindicales y de lo que representan han cambiado sustancialmente a lo largo de las últimas décadas. Nada que ver con el modelo de lucha, con la acción y la estrategia sindical que conocemos. Baste remitirse a las convocatorias del 1º de mayo de años pasados para contrastarlo.
Menos se entiende cuando los dirigentes sindicales han procurado su plena autonomía, no ser lo que se decía correa de transmisión de partidos a los que estuvieron históricamente vinculados. Su dimensión internacionalista -algo deben conservar aún- otorgaba todavía una mayor capacidad de desmarque en las causas políticas. Es cierto que las peculiaridades de la pretensión soberanista catalana, fruto de una dilatada labor de penetración en segmentos sociales y de captación de profesionales y cuadros, principalmente en el ámbito funcionarial, han incentivado la identificación con las demandas, sobre todo desde el punto de vista de las emociones y de soluciones ideales o idealistas. Pero la realidad, a pie de obra o de centro de trabajo, es bien distinta: es probable que los dirigentes sindicalistas no hayan reparado en que hay catalanes que quieren la independencia y otros no. Y no perciban el malestar y hasta las deserciones de quienes prefieren mantenerse neutrales o, simplemente, respetar las decisiones del poder judicial. Es probable que muchos que acudieron a la manifestación del pasado domingo hayan estado también en otras convocatorias de fechas anteriores en las que se se reivindicaba la unidad de España o la convivencia sin rupturas.
En todo caso, la fractura social es evidente. Y los sindicatos no deben olvidar el gran telón de fondo que obscurece el escenario: si en los últimos tiempos han venido denunciando -también en Catalunya- los abusos y hasta los saqueos del poder político, ahora deberían medir los riesgos que significa convertirse en apéndices del mismo. No se pide que se mantengan indolentes en procesos como el catalán, cada vez más incierto, pero que midan bien los pasos que dan al involucrarse, desde luego.

lunes, 16 de abril de 2018

PLANES TURÍSTICOS ALEMANES

Vienen más alemanes. Ya se divisa la temporada veraniega y las informaciones coinciden: los turoperadores de aquel país siguen depositando su confianza en España y los destinos canarios. TUI, por ejemplo, valora la tendencia a optar por el producto exclusivo y escogido. La misma firma y la aerolínea Jet2 reforzarán con sesenta mil plazas aéreas la conectividad hacia Tenerife desde Alemania y Reino Unido. La compañía Thomas Cook Alemania invierte en sensibles mejoras para hoteles en Gran Canaria y Fuerteventura. La programación de cruceros desde el país germano incluye más y nuevas escalas en puertos espaoles.
En principio, buenas señales, acaso mejores que las noticias derivadas de la recuperación de destinos mediterráneos deban a entender. El mercado alemán, de siempre muy apreciado en las islas, destaca por su estabilidad y su fidelidad, cualidades que resultan primordiales en el negocio turístico.
Pero hay que estar atentos a esas tendencias sustanciadas por los propios turoperadores: España seguirá siendo una gran apuesta y los resultados serán excelentes pero ello significa que el modelo de negocio procurará mayores márgenes, por lo que el volumen importará menos si se termina imponiendo la oferta de un producto propio y exclusivo.
Esta es la clave, según reconocen los responsables de TUI. Satisfechos con las demandas del invierno pasado, ahora confían en que las expectativas veraniegas también sean satisfechas, de ahí que hayan enriquecido la variedad de opciones para sus clientes.
En efecto, la firma ha aumentado en la pasada estación un 15 % su oferta hotelera en Canarias, especialmente en el segmento de tres y cinco estrellas. En Tenerife, incorporó cuatro establecimientos de Iberostar Hotels & Resorts para complementar la oferta habilitada para familias y parejas. En Fuerteventura, además de la plena disponibilidad de todos los establecimientos de cinco estrellas, se añade el Occidental Jandía Mar, de cuatro. En Gran Canaria, ha incrementado la oferta de tres estrellas, en tanto que dos de los agentes de la firma han revelado que han hecho el mismo número de reservas que el verano de 2017, cuando la isla batió el récord de turistas alemanes, más de cuatrocientos cuarenta mil visitantes. Otra prueba de la expansión es que la división hotelera de FT1 Touristik, Labranda Hotels and Resorts, entrena su nueva marca, orientada a la tendencia de combinar el viaje de negocio y el tiempo libre para alargar la estancia, en el hotel Bex de la capital grancanaria.
En definitiva, los alemanes siguen confiando en nuestros destinos turísticos y no dudan en innovar cuando saben que los productos específicos y exclusivos no son fruto de la improvisación. El director de Rentabilidad y Productos de Thomas Cook, Sascha Büsseler, lo confirmó recientemente en Berlín al señalar que “pese a la recuperación de destinos competidores como Turquía o Grecia, el nivel de España está siendo equiparable al de 2017”. Lo que hace falta ahora es corresponder a sus exigencias.

viernes, 13 de abril de 2018

DESCONFIANZA MEDIÁTICA

Por primera vez en la historia del Índice de Confianza Social que elabora el ESADE, una institución académica universitaria sin ánimo de lucro que, desde 1995, forma parte de la Universidad 'Ramón Llul', los medios de comunicación han bajado de los cien puntos. Mala noticia, que abunda en la pérdida de credibilidad, factor en la centralidad de cualquier debate donde se trate la cuestión. Los males del periodismo y de la comunicación laten en las percepciones sociales y cuando es posible contrastarlos en trabajos científicos de investigación es lógico que suba el termómetro de los profesionales, de las empresas y de los consumidores de información.
Porque la confianza social, según la definición de la propia ESADE, contribuye a la estabilidad institucional, al progreso económico y al desarrollo humano de los países. Precisa que su medición permite tomar el pulso a la sociedad e identificar sus percepciones hasta el punto de que los indicadores favorecen el conocimiento de cuáles son las sensaciones de bienestar y seguridad.
En la última entrega del Índice, los medios de comunicación vuelven a perder peso en lo que se llama ranquin de confianza, hasta el punto de perder la segunda posición, tras un desplome de más de diez puntos. Eso significa que la educación les adelanta y la vivienda de sitúa inmediamente detrás.
Con la metodología seguida, los resultados permiten medir en una escala de cero a doscientos puntos, situándose en cero el concepto de desconfianza; en cien, la situación de equilibrio y en doscientos, la confianza. La primera registra 98,9 puntos, en tanto que el presente se queda en 91,8 y las expectativas, en 106,1. Para que nos hagamos una idea de la progresiva pérdida de confianza solo hay que que comparar los resultados de las entregas del Índice: en marzo de 2017, el valor general de la confianza en los medios de comunicación era de 108,6/200; y en septiembre del año pasado, solo seis meses después, ya había descendido hasta los 98,9/200. Lo verdaderamente preocupante es el indicador de la confianza actual que se sitúa en los 91,8/200 puntos, una caída de 10 puntos. Y en cuanto a las expectativas, un descenso de 9,3 puntos es sinónimo de no muy claros horizontes, aunque la diferencia entre una y otras (presente y futuras) sea de 14,3 puntos, medio punto más que en la medición anterior.
En el desglose de los datos, llama la atención que las mujeres confíen más que los hombres. Y que los más jóvenes y los jubilados sean los segmentos que más confían en los medios de comunicación, con 108,3/200 y 105,5/200 puntos de valor general. En el plano ideológico, se repite un fenómeno característico de este estudio específico desde que comenzó a ser elaborado: entre el nivel de confianza de una izquierda más crítica o desconfiada (82,0/200 puntos) y una derecha sistemáticamente más optimista (112,1/200 puntos) se abre una brecha importante que llega a ser de 30 puntos. Finalmente, en lo concerniente al nivel de estudios, otros registros llamativos: el segmento con estudios elementales registra la confianza más alta (133,3/200 puntos) y unas expectativas aún más elevadas (144,8/200 puntos). A medida que el nivel de estudios va aumentando, la confianza tiende a disminuir, hasta llegar a los 80,3/200 puntos del segmento con estudios superiores.
En definitiva, que debemos hacernóslo mirar. En pleno proceso de avances tecnológicos y de cambios en el modelo de negocio, cuando predominan vicios, sesgos y hasta deformaciones y algunos medios tratan de subsistir olvidándose de preceptos elementales del periodismo, mantener la confianza -en este caso, ganar- de los consumidores de información se convierte en un objetivo inaplazable.

jueves, 12 de abril de 2018

Y LOS PROBLEMAS, SIN ARREGLARSE


Se nota, se siente, elecciones en el frente…
La proximidad de nuevos comicios es algo más que una explicación recurrente para justificar algunos comportamientos o algunas situaciones que transitan desde los nervios de los protagonistas a las tensiones y las fracturas que se registran en el universo político más inmediato. Solo no dejar un hueco al adversario, quebrar las formas de la cortesía elemental o, simplemente, ausentarse de una convocatoria, revelan la tirantez y las maniobras electoreras con tal de obtener supuestos réditos y/o causar perjuicios a quienes se mueven en las mismas coordenadas.
Acaba de ocurrir con los alcaldes del norte de Tenerife del Partido Popular y del PSOE que se han negado a participar en una convocatoria del Consejo Insular de Administración Territorial (CIAT), tutelado por el Cabildo Insular de Tenerife, donde, supuestamente, se iba a tratar del estado de las carreteras y de las dotaciones sanitarias en esa franja de la isla, en muchos de cuyos habitantes anida -porque algunos responsables lo han querido y no han sabido atajar- un sentimiento (que tiene algo de complejo) de victimismo o de perjuicio perpetuo por un desequilibrio inversor o por un tratamiento sociopolítico poco favorable y algo sesgado.
El clima de opinión -se nota, se siente…- empieza a ser poco propicio para la formación política que desde 1987 acapara la gobernación insular, con mayoría o con alianzas políticas a derecha e izquierda, y por eso se han desatado las prisas para invertir la tendencia, si es necesario hasta socializando las pérdidas. Debieron interpretarlo así los munícipes que dicen no querer ser copartícipes de “shows” mediáticos, según su propia definición, ni alimentar falsas expectativas. Reclaman planes, proyectos, medidas y soluciones después de tantos años de padecimiento de un problema insufrible. Pero no están o no aparecen. La situación se ha vuelto insostenible.
Pensar que el asunto de las carreteras costó, entre otros motivos e intereses, una alianza política sobre la que las mismas partes decían que era la mejor para Canarias, y comprobar que la ruptura de entonces no ha conllevado las soluciones que se demandaban, ya tiene perspectiva como para ir calibrando las dimensiones del error. Ahora se agota el tiempo, los problemas de los atascos y de las prestaciones sanitarias siguen en iguales o parecidos niveles y el descontento de la población se agrava.
Mientras tanto, las relaciones entre representantes institucionales se complican. Recelan unos de otros. Y se refleja, con declaraciones de distinto tenor, en los medios de comunicación. ¿Qué dirán los sufridores y los pacientes, en fin, los administrados en general? Ven que los problemas se alargan y las alternativas no llegan. Por las razones que sea, incluida también, dirán, las discrepancias entre los políticos que ya no dicen nada ni a los periodistas que se esfuerzan por el titular más llamativo. ¿Dónde habrá ido a parar la cooperación interadministrativa?
Se nota, se siente, elecciones en el frente… Temporada de reproches. No es que sean nuevos ni causen sorpresa. Pero tantas diatribas, con puntos de vista respetables, aumentan el desasosiego ciudadano. Malo que problemas de envergadura, infraestructurales o enquistados en el tejido de la gestión política se vean acentuados con falta de entendimiento y concordia. Ya no es la divergencia, que es legítima y hasta comprensible, sino el desencuentro, el disenso en su último extremo. 
Pero, mañana sigue la cola, ¿verdad? Y no hay camas o recursos para atender la demanda o las intervenciones continúan demorándose. Esto es lo que la ciudadanía reprueba. Al menos, teóricamente. Todo lo demás, por cansino y repetido, porque es más de lo mismo y mucho tiempo en el mismo punto, cáscaras de lapas. Aunque se nota, se siente, hay elecciones en el frente.